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23.05.2019
¿Qué significa «PWM»?

La finalidad de los ventiladores parece bastante obvia: su rotación perpetua mantiene el aire en movimiento, con lo que desplaza aire frío hacia un objeto o aleja aire caliente de él. ¿Pero qué ocurre en un «ventilador PWM»? ¿Y qué lo hace diferente de su homólogo «que no es PWM»?

El acrónimo «PWM» viene del ámbito de la ingeniería eléctrica y significa «modulación de amplitud por impulsos», también conocida como «modulación de la duración de impulsos». Lo que significa es que puede utilizarlo para controlar las revoluciones por minuto de un ventilador prácticamente con total libertad. Los ventiladores convencionales funcionan de forma binaria, es decir, con plena potencia o sin ninguna potencia en absoluto. Por su parte, la función PWM los hace girar más rápido o más despacio dependiendo de la situación. ¿Cómo funciona?
En pocas palabras, funciona encendiendo y apagando la potencia continuamente lo que, junto con la inercia de la masa del motor del ventilador, lo hace girar más rápido o más despacio dependiendo de la duración y la frecuencia de las fases de encendido de la potencia. Si las fases son poco frecuentes, el ventilador girará despacio, y si son frecuentes lo hará rápido. ¡Pero la cosa es que los ventiladores deben ser capaces de gestionar una fluctuación constante! Esto significa que deben ser más complejos en su interior lo que, naturalmente, los hace más caros que sus homólogos sencillos. Por otra parte, las diferencias entre unos y otros son prácticamente imperceptibles desde el exterior, con la única excepción del conector: los ventiladores convencionales presentan tres pines, mientras que los PWM tienen uno más destinado al control del ventilador. Por supuesto, esto implica que la placa base en la que se conectan dichos pines debe ser compatible. Esto solo puede causar problemas en modelos antiguos, puesto que la compatibilidad con PWM ya lleva algún tiempo siendo estándar en los sistemas modernos.


Los ventiladores PWM se pueden usar en cualquier parte, desde la refrigeración de la CPU y la caja o como complemento a un radiador. El control se puede realizar mediante herramientas a medida en el sistema operativo o la BIOS/UEFI o bien usando los conmutadores que hay en la parte superior de nuestras cajas. Si prefiere no ocuparse del control manualmente, también puede dejar que el sistema se encargue por sí mismo: las placas base modernas funcionan en un margen de especificaciones seguras que refrigerarán su ordenador de forma fiable en todo momento.